Aquí llegamos de mudanza y nos decidimos a quedarnos.
Pasados dos años o poco más, se confirma la primera impresión.
Clima estable, paisajes deslumbrantes, gente muy amable, un fuerte
patriotismo local al cual hay que acostumbrarse, y para vivir un ático
dúplex con unas magníficas vistas al mar de Vigo, al horizonte y a las
colinas, mucho verde al rededor.
Parece que todo invita a que se vaya calmando nuestro nomadismo nato… ¡quién sabe!

Vista general: Puerto, Playa de Rodeira y de los Alemanes

Paseo marítimo con luna llena
Playa de Melide, al fondo las Islas Cíes.
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