Marcas que quedan…

Menos mal que todo pasa… y algo de bueno siempre queda… siendo la Nada simple ficción…

mera palabrita que leída o escrita a la manera semítica va a dar en el padre del homo biblicus, de mala suerte también él,
si se exceptúa el hecho de no haber tenido suegra, y si es que ha existido, pues que se sepa hasta hoy ningún arqueólogo
se ha topado con la sacrosanta osada, y los escribas que inventaron la piadosa crónica, hace poco más de dos milenios y medio,
tampoco dieron más detalles y mucho menos pruebas fidedignas. En fin, cuentos.

Es más saludable alimentar ilusiones que luchar contra los molinos de viento de la delirante realidad — aunque quien manda realmente
es el viento, el que decide, como bien poetaba el bohemio León Felipe, gran bardo aventurero, visionario, algo amargado y lamentoso sí,
para lo que lógicamente tenía motivos de sobra. Se non è vero…

Antes de descubrir la Poesía [artículo de primera necesidad, lujo imprescindible, igual que un scotch puro y un buen Ribera del Duero]
y que para sobrevivir tenía que aprender —mundo afuera— trucos fundamentales, casi siempre ligados a $$$… fui aprendiz de monje.

Chico del campo, montañés auténtico… y candidato a monje.
C’era una volta un povero giovane… le misteriose vie della Divina Provvidenza.

Primero vino el gregoriano y me abrió las puertas del paraíso: ¡Música! Divina “revelación”,
heilige holde Kunst, a partir de ahí igualmente primera necesidad, lujo imprescindible etc.

Después, vae misero mihi, latín y griego clásico, patrística, filosofía, teología, italiano etc.
Más tarde vinieron otros idiomas y alguna sabiduría. E incredulidades. Muchas.

kyrie-300-purpur

Esa enigmática [neumática!] figura
quiere modestamente aludir a aquella inolvidable primicia…

…misteriosos signos colgados en cuatro hilos imitando el ritual de ciertas aves de paso,
estorninos quizás, sobrepuestos a palabras, en aquella altura de la excitante empresa,
aún ininteligibles, el puro enigma a los ojos de un montañés mal salido de la infancia del
Sur de Minas, mi primer alumbramiento ante las mágicas esferas del canto gregoriano.

Ahí empezaba toda una peregrinación que nunca hubiera podido imaginar…
y que, incluso entonces, nunca soñé hasta donde iría llevar y marcar mis pasos, mis compases,
fuesen de espera o rellenos de notas de todos los colores, sorpresas, sustos, alegrías.