Frankfurt am Main

eschenheimer torPaís agradable, rico paisaje, fantásticas variaciones de la natureza desde los Alpes, pasando por la Floresta Negra
y mil valles y bosques, sierras y montañas, hasta el Mar del Norte y el Báltico. Todo visitado y comprobado.

Ahora la comida, compadre, el agua mineral, el café, hay que tener estómago, hambre de verdad. Y grandes dosis
de paciencia para irse habituando. Hay cosas que no bajan. Pero cerveza y vino, a gusto. No vamos a criticar.
Y además mucha riqueza, grandes lujos, derroche en todo.

¿Y cabronada y robo y esas miserias tan nuestras?
Igual que nosotros, paisano, igualito, solo que con menos desfachatez y desmadre. Truco de ricos en estos fríos
meridianos es disimular con seriedad y maestría para mantener el barniz intacto.
Gente taimada, refinada, depravada igual que nosotros y todo el mundo. Pero en eso el alemán va y sale ganando. Corrupción camuflada. A veces no tanto.

¿Cómo, entonces la gente ahí también mete mano, compadre?
Hombre, claro. Muy gracioso. Por hablar en gente, ¡qué gente! ¡Sin ellos, bueno, algunos de ellos,
Alemania sería una maravilla! El paisaje me encanta.

He conocido de todo. Cuanto más al norte, más frios. Los del sur ya muestran cierta influencia del estilo
más suelto y caótico de los vecinos latinos, franceses, italianos, etc.

Claro que hay gente buena, amable, sí que hay, pero que cuesta encontrarla, oye, te diré.
Lleva tiempo, eh.

 

Foto: Eschenheimer Turm (Torre medieval)