Alemania

Frankfurt: Eisener Steg / LeonhardskircheEntonces soñaba y pensaba, hum, dal dire al fare, vero?… Después conocí en el barrio
del Brás a una nonna Garofalo [Giannina, si bien recuerdo] que no se cansaba de repetir, figliolo, ma senti, mi raccomando… su, via, dai, e no dimenticare mai, mettila nei cornetti,
quì proprio nei cornetti, capisci!…
hablando de la voz, claro.
El único truco de técnica vocal que recuerdo.
Eso de meter la voz nei cornetti me sonaba la mar de gracioso, pero al final…

Entonces vino Maura [Moreira, “mineira” como yo], la mejor y más bonita voz de mezzo-
soprano o contralto que he oído en mi vida, ya triunfante en Viena, Munich, Colonia y alrededores. Vente a Alemania, guapo, que te echo una mano, te encamino.
El entusiasmo se iba transformando en euforia.

Después llegó la vez del tenor Aldo Baldin: en Frankfurt hay un profesor fantástico, vamos
para allá que yo te presento, tu audicionas y entras en la Escuela Superior de Música [Musikhochschule]. De lo que aún no sé cuántas veces me he arrepentido. Puede haber
sido destino, o un mero acaso.

Época dura de obstinada lucha, con la lengua, con la manera de ser de la gente, la comida,
el clima, pero también de muchas alegrías y sorpresas, el descubrimiento de un nuevo mundo,
insospechadas posibilidades, amistades, nacionalidades de lo más distintas, nuevos caminos,
paisajes, intensas “saudades” de casa y la tenaz determinación de vencer.

arleen1981Me fui para Frankfurt, donde no el mencionado profesor, una auténtica catástrofe como tal, y sí una figura de mujer,
la cantante lírica más perfecta que he oído hasta hoy y la persona más maravillosa que entonces conocí.
No solo me salvó el corazón y el alma del abismo en que me encontraba, sino que me ayudó a entender lo que es el canto,
la pureza, el sentido, la sublimidad del canto.
A ella le debo el casi milagro de que, después de duras experiencias, decepciones y un traumático accidente a las puertas
de Göttingen, no me hubiese sumergido en sabe Dios que vorágines de desánimo y desilusión.
Su privilegiado talento y contagiante espontaneidad, su profundo cariño y dedicación personal, su voz, su sonrisa y su presencia,
fueron mi tabla de salvación.
De sus manos, de sus labios, de sus generosas y estimulantes palabras puedo afirmar sin exagero que renací, y en una fase de mi vida, realmente complicada y decisiva, me impulsó a seguir adelante con mis sueños y aspiraciones.
Su terrible muerte prematura aún amarga y duele. Un amor que no pudo ser. R.I.P. donde quiera que esté.

-4ever, J. A. A.