Brasil

rio brasi 463

Ay, mi Brasil…
País del caos, de la samba, carnaval, futebol, favelas, mulatas, amazonas, el cristo, copacabana, pelé, niemeyer, villa-lobos, jk y brasilia, bossa nova, jobim, favelas, el nordeste, el pantanal, petrobrás, corrupción, la “canarinha”, río, são paulo, país
del futuro, más que país, continente, gigante por su propia naturaleza, así canta
el himno, acostado eternamente, vaya paisito de dios, perdón “paisón”...

Dicen que lula, después de dos truculentas y sombrías décadas de milicos golpistas
en el poder y unos cuantos predecesores que, entre corruptos e ineptos, al final con excepión del último acabaron en nada, se reinventó el país —justo él, el semianalfa,
el demagogo, el simplón— y ahora ahí está, es el mayoral, prestigio internacional
y tal, europa, onu, china y áfrica, los milicos de pico callado, bueno, más o menos,
que es como tiene que ser, y quién manda y desmanda es la exguerrillera doña
dilma, la cuarta mujer más poderosa del planeta, dicen… ¡miren ustedes!

Lavrinhas

De la segunda década di nostra vita… mejor olvidarnos. Tempi passati. Demasia-
do lejano, ese pasado de sombras y lagunas, para que nos estemos perdiendo
en detalles de poca monta. Solo algunas pinceladas, nada más.

Lavrinhas: espléndido paisaje idílico. En lo demás, régimen monástico, rígido,
sin gracia, disciplina y fe, tipo cuartel. Ha quedado, a partir del gregoriano, el
gusto por el canto. Y un sinnúmero de libros, libros y más libros, así como una
incurable curiosidad intelectual: pensar, reflexionar, buscar palabras, jugar con
palabras, alinear palabras. Con respecto al resto… ¡oye, mejor me callo!

Otras etapas de la piadosa y escabrosa aventura monástica, nada de nostálgica o
gloriosa memoria: noviciado, votos temporales, los años entonces denominados
de “filosofía”. Increíble haber pasado por todo eso.

Passa Quatro {MG}

A camino del oro y de las soñadas piedras verdes —que unos ojos cansados de
cazar esmeraldas nunca llegarían a ver, y que sus manos descalabradas de tanto
remover cielos y tierra en búsqueda del precioso tesoro no tendrían la gloria de tocar—, el bandeirante paulista Fernão Dias descubrió allá por los idus de 1674,
y hoy todo el mundo conoce, admira, enaltece [quien lo vio, quien estuvo allá]
la belleza natural, la simpatía, la peculiaridad de esa maravillosa perla verde
que es Passa Quatro – allí del otro lado de la Sierra.

Pacata villa sureña de Minas, pintorescamente incrustada en una idílica y acoge-
dora concha a los pies de los majestuosos cumbres de la Mantiqueira, a primera
vista como olvidada del tiempo, con aires de Bella Durmiente, pero sin por eso
dejar de irse modernizando, con buena infraestructura, confortables hoteles,
algunos de lujo, e innumerables atracciones turísticas de una permanente y
renovada fascinación por su entorno natural.

São Paulo

pabandeiras463

La tercera década: caí en el mundo sin fondo y sin frenos de la “Pauliceia”, obligado
a ejercer y a soportar actividades hoy ya impensables, desde servicios generales
en la administración regional de um banco, hace mucho quebrado y desaparecido,
por cierto de Minas, pasando por no sé cuántas empresas y puestos, conociendo
de cerca toda suerte de trapazas y fechorías, y donde, respirando [sin asfixiarme]
el aire más contaminado que ya haya pasado por los pulmones de un montañés,
aprendí mil trucos de supervivencia, como sacar miel hasta de las piedras, del as-
falto y muy especialmente de las incontables bocas famélicas, voraces, locas de
las alucinadas y alucinantes chicas de la noche, y del día también...

São Paulo: prolongado y profundo baño de purificación mental. Quien sale limpio
de ahí, puede ser canonizado en el acto, ¡santo subito!… más santo que cualquier
católico polaco.