Teatro

theatro municipal spLa semilla estaba lanzada. Crecían las raíces. El gusano roía.
Bajo la dirección y participación activa del eléctrico Bardawil (mi viejo amigo Zé Carlos, gran periodista, prematuramente desaparecido), realizamos con mucho éxito, entre otras proezas, La fierecilla domada de Shakespeare, allá por el final de los 60, yo como Hortensio.
Un grupo de magníficos amadores desafiando toda suerte de limitaciones para revivir en escena las diabruras genialmente concebidas por el genio del teatro elisabetano.
Todos locamente enamorados de la rubísima Popi que hacía una espléndida Catarina.
Un grandioso éxito de público. Personalmente un pequeño triunfo, delirantes momentos de alegría, entusiasmo estratosférico y unas ganas locas de seguir adelante.

Y en esa misma época, siendo vecino del Teatro Maria della Costa, pude participar en una y otra producción en pequeños papeles. En uno de ellos, cantando “Catarì, catarì”… y la vieja canción “Pierrot”!
O tempora! Maria, esa inmensa actriz y un encanto de mujer, acaba de fallecer hace poco tiempo, en enero
de este año del 2015. R.I.P.

Después vinieron las participaciones en espectáculos y recitales operísticos del Teatro Lírico de Equipe.

Foto: Teatro Municipal (São Paulo)