3 palacete sao joaquimDe Pinda [Pindamonhangaba, ex Noviciado Salesiano] y Lorena, [Palmas Imperiales, Universidad Salesiana],
lo único que me ha quedado es la sonoridad del nombre, que francamente no sé porque suena bien a mis
oídos. Pero hasta en eso gana Lavrinhas, al término de la infancia el primer impacto con el mundo más allá de
la Sierra: a lo poético del paisaje se junta la ternura de la palabra. Tiene algo de “mineiro” (de Minas Gerais).
Del otro pueblo guardo en la memoria un mixto de “pindaíba” (bancarrota) con “mamangava” (abejorro),
por asociación prosódica. Habría que releer al Dr. Sigmund. Y me recuerda, Pindamonhangaba, la paterna
figura del Padre Luís apuntando en el horizonte al perfil del Pico Marins, mira allá tus montañas, decía,
la cresta de la Sierra. Daba pena estar lejos.
Años más tarde, ya de vuelta al mundo laico, una hermosa chica de ojos claros, labios de besar, dulces manos
curiosas y piel canela, Rose no me acuerdo de qué, me alucinaba al atardecer, por la noche, muchas horas,
muchas veces, hoy sueño desvanecido.
Todo eso [¡impertinente pinchazo del recuerdo!], ¿habrá ocurrido de verdad… o son apenas sombras resucitadas?
¿Del siglo pasado? ¿Del pasado milenio?

Foto: Palacio San Joaquin (Universidad Salesiana)

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